Estimulación vestibular

Estimulación vestibular

¿Qué es la estimulación vestibular?

La estimulación vestibular es cualquier tipo de estimulación que requiere una reacción del cuerpo ante un movimiento, aceleración o cambio de dirección para mantener el equilibrio.

El entrenamiento vestibular es, por tanto, un tipo de entrenamiento dinámico responsable del sentido del movimiento y el equilibrio en un niño.

Estos ejercicios permiten el desarrollo de desplazamientos propios del niño así como la consciencia del movimiento de los objetos que le rodean, permitiendo que la mirada se guíe de forma anticipada al movimiento.

Relación con los estímulos

Existe una estrecha relación entre el sistema vestibular y la hiperactividad, ya que la respuesta ante los estímulos vestibulares puede verse representada en forma de miedo, afectando así al movimiento y, por consecuencia, al equilibrio.

El sistema nervioso adopta un estado de madurez cuando este es capaz de mantenerse en perfecto equilibrio. Sin embargo, lo niños están en continuo movimiento, no siendo capaces, muchas veces, de estarse quietos. Esto conlleva a que su sistema nervioso sea todavía inmaduro. A pesar de esa inmadurez, resulta beneficioso en ellos puesto que el movimiento es una fuente de alimentación para el cerebro, estimulando su aprendizaje.

Otro factor muy relacionado con este sistema es la hipersensibilidad. Uno de los aparatos sensoriales más importantes para adquirir habilidades motrices.

Cuando el sistema vestibular es muy reactivo, el niño sabe que está perdiendo el control y teme a caerse. Para evitarlo, realiza movimientos bruscos y exagerados para evitar la caída, por tanto, tiende a responder de forma exagerada. Esto tiene como consecuencia que, en próximas ocasiones, sus movimientos sean más cuidadosos.

Esto se traduce como un nivel de recepción sensorial más alto de lo normal. El niño siente, oye y reacciona con más fuerza e intensidad de lo normal, es por ello que este prefiere unirse a juegos sedentarios en grupos pequeños en vez de a juegos de estimulación que los desafíe.

Sin embargo, esta decisión implica una ralentización en el desarrollo de habilidades motrices al no querer experimentar con las habilidades físicas y motoras.

Aprendizaje

Para garantizar que el cerebro del niño reconozca y aprenda a automatizar un movimiento, este debe realizarse repetidamente y experimentar con el entorno. Una respuesta automatizada es más eficiente y menos exigente con los recursos del cerebro y el movimiento en sí es de mejor calidad, sin grandes esfuerzos al final.

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